Saturday empieza como el ajedrez que ya conoces — te sientas, aprendes cómo se mueven las piezas, ganas alguna partida — y luego deja de quedarse en ajedrez. Un club que recuerda cada partida que has jugado contra él, un plantel que crece pieza a pieza, y un tablero que no deja de cambiar de forma bajo tus pies.